El agua, como componente esencial de los seres vivos, es un líquido indispensable que inunda el interior de nuestro cuerpo bañando todas nuestras células y tejidos. Sabemos que podríamos sobrevivir a días sin consumir alimento, pero desfalleceríamos ante la ausencia de líquido.
Gracias a los 42 litros de agua que yacen en nuestro cuerpo, éste trabaja para mantenerse vivo. El agua cumple múltiples funciones vitales en nuestro organismo; tales como, servir como medio de comunicación entre células y de transporte de oxígeno y nutrientes esenciales. Además, permite la evacuación de desechos y mantener la regulación de la temperatura de nuestro cuerpo.
Muchas personas reconocen el valor de este preciado líquido; por tanto, lo consumen a diario en las cantidades recomendadas.Sin embargo, hay quienes no consumen ni un solo vaso de agua al día, ya sea porque no les agrada su sabor, o simplemente deciden reemplazarlo por un líquido saborizado. Lo cierto es que beber al menos 3 litros de agua a diario se hace necesario para que nuestro cuerpo se mantenga hidratado y cumpla sus funciones con eficiencia.
Aunque el agua permanezca constante en nuestro cuerpo, se pierde a través de actividades naturales, como la orina y sudoración, y solo la reponemos bebiendo líquidos, ya sea por fuente de alimentos que consumimos a diario o por agua natural. Y aunque cuando nos sentimos exhaustos y con mucha sensación de sed es cuando más anhelamos consumirla, todos, sin excepción, debemos hacerla parte de nuestro consumo diario.
Los expertos aconsejan beber dos vasos de agua al levantarse y beber de ésta entre cada comida, pues contribuye a disminuir la acidez del estómago, gracias a su poder de dilución del jugo gástrico. Sin duda, el agua es el mejor combustible del cuerpo, revitaliza tus células y te mantiene hidratado todo el tiempo.

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