miércoles, 19 de junio de 2013

El agua: nuestro mejor combustible.

El agua, como componente esencial de los seres vivos, es un líquido indispensable que inunda el interior de nuestro cuerpo bañando  todas nuestras células y tejidos. Sabemos que podríamos sobrevivir a días sin consumir alimento, pero desfalleceríamos ante la ausencia de líquido.

Gracias a los 42 litros de agua que yacen en nuestro cuerpo, éste trabaja para mantenerse vivo. El agua cumple múltiples funciones vitales en nuestro organismo; tales como, servir como medio de comunicación entre células y de transporte de oxígeno y nutrientes esenciales. Además, permite la evacuación de desechos y mantener la regulación de la temperatura de nuestro cuerpo.

Muchas personas reconocen el valor de este preciado líquido; por tanto, lo consumen a diario en las cantidades recomendadas.Sin embargo, hay quienes no consumen ni un solo vaso de agua al día, ya sea porque no les agrada su sabor, o simplemente deciden reemplazarlo por un líquido saborizado. Lo cierto es que beber al menos 3 litros de agua a diario se hace necesario para que nuestro cuerpo se mantenga hidratado y cumpla sus funciones con eficiencia.

Aunque el agua permanezca constante en nuestro cuerpo, se pierde a través de actividades naturales, como la orina y sudoración, y solo la reponemos bebiendo líquidos, ya sea por fuente de alimentos que consumimos a diario o por agua natural. Y aunque cuando nos sentimos exhaustos y con mucha sensación de sed es cuando más anhelamos consumirla, todos, sin excepción, debemos hacerla parte de nuestro consumo diario.

Los expertos aconsejan beber dos vasos de agua al levantarse y beber de ésta entre cada comida, pues contribuye a disminuir la acidez del estómago, gracias a su poder de dilución del jugo gástrico. Sin duda, el agua es el mejor combustible del cuerpo, revitaliza tus células y te mantiene hidratado todo el tiempo.




viernes, 17 de mayo de 2013

Entrada #1


El arte de comer

Comer bien, al igual que la pintura, la música y el baile, también es un arte. Pero, a diferencia de estos, desarrollar la capacidad de comer saludable es algo que está al alcance de todos, con igual nivel de exigencia, perseverancia y responsabilidad. Es un don que puede nacer en cada individuo humano de este planeta.

Sabemos el gran placer que nos genera la comida, pero ignoramos el placer que va más allá de engullirnos un plato de comida: el comer y mantenerse saludable. Ese sí que es un gran placer. 

Muchos creen que la alimentación sana es sinónimo de comida fea e insípida y que comer saludable es otorgarnos un auto-castigo. La realidad es otra, pues se ha comprobado que para comer bien no hay necesidad de cohibirse de múltiples delicias para nuestro paladar, pues la cuestión es saber elegir lo que vamos a comer y hacer una buena distribución de las raciones.

La cantidad es importante. La gran mayoría de las personas ignora el hecho de que puedan gozar de la gran variedad de alimentos, pero teniendo en cuenta la ración.  Se puede comer de todo, pero  a pequeñas dosis, con moderación, con responsabilidad.

Es hora de destapar la venda que cubre nuestros ojos frente a la alimentación saludable. Es tiempo de descubrir nuevos sabores que juzgamos a priori y que podrían hacer felices a nuestros paladares. 

Llegó el momento de convertirnos en malabaristas a la hora de comer. La comida nos brinda  la oportunidad de jugar a ser creativos, de usar nuestra imaginación para crear nuevas formas de apreciar los alimentos y sus nutrientes a través de múltiples recetas que sean apetecibles y asimilables por nuestro paladar y estómago.

¡Es hora de alimentARTE!